
- El GENIUS Act cumplió su primer aniversario el 18 de julio y activó la cuenta atrás: en julio de 2028 expira el plazo para que las stablecoins extranjeras cumplan sus normas en EE. UU.
- Cerca de una cuarta parte de las reservas de USDT sigue en activos que no pasarían el filtro de la ley: metales preciosos, préstamos y bitcoin.
- Ninguna agencia federal ha finalizado aún las reglas de implementación, pese a que el plazo interno venció, lo que añade incertidumbre al calendario.
- Tether juega dos cartas: adaptar USDT como emisor extranjero y empujar USAT, su token «made in USA», que por ahora apenas registra uso.
La stablecoin USDT, de Tether, entró oficialmente en una cuenta atrás de dos años para conservar su posición en las plataformas cripto de Estados Unidos, según un análisis publicado por CoinDesk el 17 de julio de 2026. La ley GENIUS, que regula las stablecoins en ese país, cumplió su primer aniversario el 18 de julio, y con él quedó fijado el horizonte definitivo: en julio de 2028 expira el puerto seguro para los emisores que no cumplan sus requisitos.
El problema de fondo está en el balance. De acuerdo con las últimas divulgaciones de la propia Tether, aproximadamente una cuarta parte de las reservas de USDT sigue invertida en activos que no superarían el estándar de la ley, como metales preciosos, préstamos y tenencias de bitcoin (BTC). El GENIUS Act exige que las reservas se mantengan íntegramente en los activos más líquidos y confiables, esencialmente efectivo y valores del Tesoro estadounidense.
«Las stablecoins que no cumplan no podrán usarse en 2028»
Las voces del sector regulado no dejan margen a la ambigüedad. «Las stablecoins que no cumplan no podrán ser utilizadas por las instituciones estadounidenses cuando el puerto seguro expire en 2028», advirtió Kevin Wysocki, director de política de Anchorage Digital, el banco cripto que custodia el token estadounidense de Tether.
Los matices legales, no obstante, dan aire al emisor. Justin Levine, abogado de la firma Davis Polk, explicó que los emisores extranjeros deberán cumplir de inmediato las órdenes legales de incautación y congelación de fondos de actores ilícitos, pero dispondrían de «aproximadamente dos años más» para el resto de los requisitos.
Las agencias federales llegan tarde a sus propias reglas
A la presión sobre Tether se suma un incumplimiento del propio regulador. Según recogió Cointelegraph, ninguna agencia federal ha finalizado las reglas de implementación del GENIUS Act, pese a que el calendario interno apuntaba a tenerlas listas en torno a enero de 2027 tras el proceso de consulta. Esa demora deja a los emisores sin certeza sobre los requisitos exactos que deberán acreditar.
Vale destacar que la situación recuerda a la vivida en Europa con el reglamento MiCA, donde la exigencia de licencias ya provocó movimientos concretos: como informó RigMineria, OKX habilitó la conversión unidireccional de USDT a USDC en 30 países europeos para adaptarse al nuevo marco. El patrón se repite: cada gran jurisdicción está obligando a USDT a elegir entre adaptarse o ceder terreno.
USAT, el plan B «made in USA» que aún no despega
Tether no niega el desafío. Su director ejecutivo, Paolo Ardoino, aseguró en julio de 2025 que la compañía cumplirá con el GENIUS Act y que su estrategia pasa por un token específico para Estados Unidos, USAT, lanzado en enero de 2026 a través de Anchorage Digital, mientras USDT se acoge al régimen de emisores extranjeros.
Por los momentos, la jugada no termina de cuajar: el uso de USAT permanece en niveles relativamente bajos, según CoinDesk. La liquidez, el efecto red y los pares de negociación siguen concentrados en el USDT original, cuya capitalización lo mantiene como la mayor stablecoin del mercado, como puede verse en la ficha de tether en RigMineria.
Para América Latina, el desenlace no es un asunto lejano
El futuro regulatorio de USDT importa especialmente al mundo hispanohablante, donde la stablecoin funciona como dólar de facto. Cabe recordar que el mercado P2P venezolano mueve más de 1.389 millones de dólares mensuales en USDT y que Bolivia ha integrado la stablecoin en su sistema de pagos. Un USDT debilitado en Estados Unidos no desaparecería de la región, pero su percepción de solvencia —y la de sus reservas— condiciona la confianza de millones de usuarios latinoamericanos que lo emplean como refugio frente a la inflación local.
Sin embargo, dos años son una eternidad en este mercado. El desenlace dependerá de si Tether reordena a tiempo una cuarta parte de sus reservas —o traslada el peso de su negocio a USAT— o de si las agencias estadounidenses, con sus reglas aún sin terminar, acaban concediendo una prórroga de facto. Lo que está en juego no es menor: el acceso de la mayor stablecoin del mundo al mercado financiero más profundo del planeta.
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