
- BIP-110 es un soft fork temporal que limitaría durante cerca de un año los datos arbitrarios (Ordinals, Runes, OP_RETURN grande) en la red Bitcoin.
- El maximalista Justin Bechler advirtió que su fracaso dejaría a bitcoin bajo un «aparato de financiación fíat» y sin su papel de dinero sin permisos.
- La señalización de los mineros no llega al 1%, muy lejos del 55% que exige la vía voluntaria; el calendario apunta a agosto y septiembre de 2026.
- El nudo del debate es que ambos bandos dicen defender lo mismo: la resistencia a la censura.
La red Bitcoin atraviesa uno de sus debates de gobernanza más tensos en años. La propuesta BIP-110, que pretende limitar los datos arbitrarios incrustados en los bloques, apenas reúne apoyo entre los mineros al acercarse su plazo de activación de agosto de 2026, según los monitores de señalización de la red. En medio de esa disputa, un sector maximalista sostiene que lo que está en juego no es un límite técnico, sino la propia condición de bitcoin (BTC) como dinero sin permisos.
La advertencia la puso sobre la mesa Justin Bechler, identificado como maximalista de Bitcoin, quien afirmó que el fracaso de BIP-110 dejaría a la moneda «permanentemente bajo el control de un aparato de financiación fíat» y le haría perder su papel como dinero resistente a la censura. Su mensaje encendió una discusión que lleva meses dividiendo a desarrolladores, mineros y nodos.
BIP-110: qué propone y de dónde sale
BIP-110 es un soft fork temporal: restringiría durante cerca de un año los datos no monetarios que hoy viajan en las transacciones. En la práctica limitaría las salidas OP_RETURN a 83 bytes y acotaría los empujes de datos a 256 bytes, con el objetivo de frenar las inscripciones Ordinals, los tokens BRC-20 y los Runes que usan la cadena como disco duro más que como medio de pago.
La propuesta la firma el desarrollador seudónimo Dathon Ohm y cuenta con el respaldo de figuras como Luke Dashjr. Sus impulsores la presentan como respuesta al «spam» que, según sostienen, se disparó desde febrero de 2023 y empeoró cuando la versión 30 de Bitcoin Core retiró los límites al OP_RETURN. Para ubicar términos como soft fork, OP_RETURN o inscripción, el glosario de RigMineria los desarrolla uno a uno.
«El fin del dinero sin permisos», la advertencia de Bechler
Para Bechler, dejar caer BIP-110 equivale a normalizar que el espacio de bloque se llene de datos ajenos al dinero, financiados —según su lectura— por intereses sin relación con el uso monetario de la red. De ahí su expresión «aparato de financiación fíat» y su conclusión de que bitcoin perdería su condición de dinero sin permisos y resistente a la censura.
La reacción de la comunidad fue dispar. Algunos despacharon el mensaje como «el tipo de berrinche que forma un suelo generacional», mientras otros advirtieron que quienes empujen una cadena alternativa acabarían creando «una altcoin separada del bitcoin real». Cabe recordar que en Bitcoin ninguna advertencia, por sonora que sea, cambia las reglas por sí sola: solo lo hace el código que ejecutan nodos y mineros.
La paradoja: ambos bandos dicen defender la resistencia a la censura
Aquí está el nudo del debate, y conviene no simplificarlo. Bechler sostiene que no aplicar BIP-110 mata el dinero sin permisos. Sus críticos sostienen justo lo contrario: que aplicarlo es lo que introduce la censura, porque el protocolo pasaría a rechazar transacciones por su contenido y no por su validez. Ambos bandos, en definitiva, reclaman la misma bandera.
Voces técnicas de peso se alinean con los segundos. Adam Back considera que la propuesta «rompe varias cosas sin frenar lo que pretende frenar» y califica cada fallo de «fatal»; incluso advirtió que BIP-110 podría autobifurcarse o no llegar a activarse hacia el 7 de agosto. Peter Todd demostró, por su parte, que los límites se pueden esquivar repartiendo los datos entre varias salidas, y Bruce Fenton alertó de que la medida arriesga centralizar el poder de censura. La discusión, por tanto, no es maximalistas contra «spammers»: es una disputa técnica sobre qué significa exactamente resistir a la censura.
Qué cambia para los mineros y los nodos
Aquí entra la lectura que más nos importa desde la minería. Un matiz clave: BIP-110 no exige cambiar ni el hardware ni el firmware. Un ASIC calcula SHA-256 sobre la cadena a la que le apunte su pool; el conflicto no es de máquinas, sino de política de bloque y de comisiones. Quien quiera entender de raíz cómo un minero incluye o descarta transacciones puede empezar por la guía de cómo minar.
Y las comisiones importan, y mucho. Las inscripciones y los Runes pagan comisiones reales y ya son una porción relevante de los ingresos del minero, algo especialmente sensible tras el último halving, que recortó a la mitad la recompensa por bloque. Limitar esos datos reduciría ingresos por comisiones justo cuando el subsidio mengua, lo que explica en buena parte por qué los mineros no corren a señalar. La decisión, además, depende del pool: dónde apuntar el hashrate se ha vuelto un acto político, como recordamos en nuestra comparativa de las mejores pools de minería.
Menos del 1% de señalización y el calendario de agosto
Los números explican el pulso mejor que cualquier declaración. Al inicio de julio de 2026, la señalización a favor de BIP-110 rondaba el 0,42% de los bloques —unos 38 bloques, equivalentes a apenas 5 EH/s sobre una red cercana a los 940 EH/s—, muy lejos del 55% (1.109 de 2.016 bloques) que exige la vía voluntaria. Ese umbral, además, rebaja el estándar histórico del 95% en los soft forks, lo que multiplica el riesgo de escisión de cadena.
| Hito | Referencia aproximada |
|---|---|
| Señalización voluntaria requerida | 55% (1.109 de 2.016 bloques) |
| Apoyo real (inicio de julio 2026) | ~0,42% de los bloques |
| Inicio de la ventana obligatoria | bloque 961.632, hacia el 7 de agosto |
| Activación prevista | bloque 965.664, hacia el 1 de septiembre |
El mapa de pools confirma la fractura. Ocean produce la mayoría de los escasos bloques que sí señalan, mientras F2Pool se negó de plano y pesos pesados como Foundry USA (~33% del hashrate) y Antpool (~14%) no se han movido. En ese contexto, David Bailey, fundador de Nakamoto, anunció que la propuesta no seguiría adelante y celebró su fracaso como algo «alcista» para bitcoin, semanas antes de la fecha en que debía activarse.
Si la señalización sigue clavada por debajo del 1%, la vía voluntaria quedaría descartada y todo dependería de si la ventana obligatoria de agosto llega a ejecutarse o, como anticipa Back, se desactiva sola. En el escenario base, BIP-110 no se activaría y el debate quedaría aparcado, que no cerrado: la pregunta de fondo —quién decide qué transacciones son «legítimas»— seguiría abierta para la próxima disputa. En el escenario de conflicto, forzar la ventana obligatoria sin consenso podría abrir la puerta a una escisión de cadena, el peor de los mundos para una red que presume de no necesitar árbitros. Por ahora, el veredicto lo están escribiendo los mineros con su hashrate, no los manifiestos; y en Bitcoin, cuando el código y el relato chocan, casi siempre gana el código.
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