
- Intel concentra su estrategia en la inferencia de IA eficiente, no en el entrenamiento, para estabilizar ingresos ante la ralentización de la demanda de chips.
- Su GPU Crescent Island, con 160 GB de memoria, está diseñada para el consumo energético y llegaría en 2026.
- El mercado de chips de inferencia pasaría de 20.410 a 85.810 millones de dólares entre 2026 y 2034.
- La eficiencia por vatio es el terreno donde la batalla de la IA y la de la minería de criptomonedas se cruzan.
Intel ha situado la inferencia de inteligencia artificial (IA) en el centro de su estrategia para amortiguar la desaceleración de la demanda de semiconductores, según recogió Crypto Briefing este 4 de julio de 2026. La compañía apuesta por chips energéticamente eficientes para la ejecución de modelos ya entrenados, un segmento en plena expansión.
«Nuestro foco va a estar cada vez más en la inferencia», sostuvo la firma al describir su hoja de ruta. Vale destacar que se trata de un giro estratégico: dejar en segundo plano el entrenamiento —dominado por Nvidia— y pelear por el procesamiento cotidiano que hace funcionar a las aplicaciones de IA.
Intel concentra su hoja de ruta en la inferencia, no en el entrenamiento
La distinción es económica antes que técnica. El entrenamiento de un modelo es un gasto puntual y colosal; la inferencia —cada respuesta que devuelve el modelo en producción— es un coste recurrente que se dispara a medida que la IA se integra en más productos. Ahí, el precio de la electricidad se convierte en la variable decisiva.
De acuerdo con The Register, Intel espera además que el auge de la inferencia reactive la demanda de sus CPU, el corazón de negocio que la compañía busca devolver al centro del cómputo. Es una apuesta por reordenar el tablero desde la eficiencia y no desde la potencia bruta.
Crescent Island: una GPU de 160 GB pensada para el consumo, no para la potencia bruta
El producto que encarna esta estrategia es Crescent Island, una GPU de centro de datos con 160 GB de memoria orientada específicamente a la inferencia eficiente, con lanzamiento previsto para 2026. Su éxito depende, según los analistas, de que Intel logre escalar comercialmente su nodo de fabricación 18A en los próximos 18 a 24 meses.
Cabe recordar que la memoria amplia importa en inferencia porque permite alojar modelos grandes sin trocearlos entre varias tarjetas, lo que reduce coste y latencia. El planteamiento contrasta con la carrera por la máxima capacidad de cálculo que domina el segmento de entrenamiento.
Un mercado de inferencia que se cuadruplica hasta 2034
El tamaño de la oportunidad explica el movimiento. El mercado de chips de inferencia para IA pasaría de 20.410 millones de dólares en 2026 a 85.810 millones en 2034, un crecimiento anual compuesto cercano al 27,8%, según las proyecciones sectoriales citadas.
En paralelo, la maduración del entrenamiento y el traslado de más aplicaciones a producción han elevado la demanda de cómputo barato y de bajo consumo. Es el hueco que Intel quiere ocupar frente a Nvidia y AMD.
El eslabón que conecta a Intel con la minería: la eficiencia por vatio
Aquí es donde la noticia toca de cerca al ecosistema cripto. La minería de criptomonedas lleva más de una década optimizando exactamente lo mismo que ahora persigue la IA: el rendimiento por vatio consumido. Los grandes centros de datos de IA y las granjas de minado compiten por la misma electricidad barata, el mismo hardware y, cada vez más, la misma ubicación.
Esa competencia ya está reordenando el sector: como informó RigMineria, muchos mineros están cambiando de bando y alquilando sus GPU para cargas de IA cuando el margen del minado se estrecha. Que Intel abarate el cómputo de inferencia podría intensificar esa presión sobre el mercado de tarjetas, un factor que ya asoma en operaciones como la ronda de Crusoe, que fusiona energía e infraestructura de IA.
España y Latinoamérica: por qué el coste del kilovatio manda
Para el minero o el pequeño operador hispanohablante, la lección es directa: gane quien gane la carrera de los chips, el margen se decide en la factura de la luz. En España el kilovatio oscila entre los 0,16 y los 0,20 euros según la comunidad autónoma, mientras que en buena parte de Latinoamérica —de México a Venezuela— cae muy por debajo, lo que explica la concentración de granjas en la región.
Antes de invertir en hardware conviene medir, no intuir. Quien valore montar o ampliar equipo puede contrastar consumo y rentabilidad en la calculadora de minería, revisar qué modelos de tarjeta rinden mejor —como analizamos con la RTX 5090— y seguir el precio de las principales criptomonedas en la sección de precios en vivo.
Por ahora, el pulso está lejos de resolverse: dependerá de si Intel ejecuta a tiempo su nodo 18A y su GPU Crescent Island, o de si Nvidia y AMD blindan su ventaja antes de que el mercado de inferencia alcance su punto de mayor crecimiento. En cualquier caso, el vencedor real de esta partida será quien logre el mayor número de operaciones por cada vatio consumido, un principio que los mineros conocen desde el primer día.
Aclaración: este artículo tiene fines informativos y no constituye recomendación de inversión ni asesoramiento sobre compra de hardware. La rentabilidad de la minería depende del precio de la criptomoneda, la dificultad de red y el coste eléctrico de cada operador.
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