
- Kaspa (KAS) usa el algoritmo kHeavyHash y su minería está hoy dominada por ASIC (IceRiver y la serie KS de Bitmain), no por GPU.
- Las GPU minaron KAS con buen margen en 2022-2023, pero la llegada de los ASIC disparó la dificultad y dejó a las tarjetas casi fuera de juego.
- La rentabilidad depende de tres variables vivas —precio de KAS, dificultad de red y coste del kWh—, así que cualquier cifra fija envejece en días.
- Antes de comprar nada conviene pasar el equipo concreto por la calculadora de minería con la tarifa eléctrica real.
La rentabilidad de minar Kaspa en 2026 es, en pequeño, la misma historia que vivió Bitcoin hace más de una década: una moneda que empezó siendo terreno fértil para tarjetas gráficas y que, en cuestión de meses, se llenó de hardware especializado. Tras montar y operar más de noventa rigs en Sevilla, el patrón resulta familiar: cuando un algoritmo se vuelve interesante, los ASIC llegan, suben la dificultad y reescriben quién puede minar con margen. Con Kaspa (KAS) eso ya pasó.
Vale aclarar que la pregunta de fondo no es si Kaspa «se puede» minar —se puede—, sino con qué hardware tiene sentido hacerlo en 2026 y a qué coste eléctrico. La respuesta corta es que el ASIC manda y la GPU llega tarde; la larga depende, como siempre, de cada decimal de la factura de la luz.
kHeavyHash dejó de ser cosa de tarjetas gráficas
Kaspa funciona sobre un protocolo de tipo PoW llamado kHeavyHash, el algoritmo que los mineros deben resolver para validar bloques y recibir recompensa en KAS. En sus orígenes ese algoritmo se diseñó pensando, en parte, en ser accesible para hardware de consumo, y durante 2022 y buena parte de 2023 las GPU lo minaron con un margen notable.
Sin embargo, ningún algoritmo PoW rentable permanece mucho tiempo en manos de las tarjetas gráficas. En cuanto el precio de KAS hizo atractiva la minería, los fabricantes diseñaron chips dedicados a kHeavyHash, y a partir de ahí la competencia dejó de ser entre GPU para pasar a ser entre máquinas especializadas. Es la misma curva que dejó fuera a las tarjetas en Bitcoin años atrás, solo que comprimida en mucho menos tiempo.
La GPU ya no compite y el ASIC manda
En la práctica, una GPU mina hoy KAS a una fracción ínfima de lo que produce un ASIC de kHeavyHash, y casi siempre por debajo del umbral de rentabilidad una vez se descuenta la electricidad. La diferencia no es de un 20% o un 30%, sino de varios órdenes de magnitud en hashrate por vatio.
Cabe recordar que un ASIC está diseñado para ejecutar un único algoritmo a una velocidad que ninguna tarjeta general iguala. Cuando ese hardware entra en una red, la dificultad sube hasta un nivel calibrado para máquinas especializadas, y la GPU queda compitiendo en una liga que no es la suya. Esa es la misma lógica que explicamos al comparar un ASIC frente a un rig de GPU: cuando el algoritmo se «asicifica», la tarjeta pierde su sitio.
IceRiver y la serie KS de Bitmain reparten el hashrate
El mercado de ASIC para kHeavyHash lo reparten principalmente dos fabricantes. Por un lado, IceRiver, que fue de los primeros en lanzar mineros dedicados a Kaspa y mantiene una gama amplia por nivel de hashrate y consumo. Por otro, Bitmain, con su serie KS de Antminers orientados específicamente a este algoritmo.
La elección entre modelos se reduce casi siempre a la eficiencia energética —hashrate por vatio—, porque en minería madura es la electricidad, y no el precio del equipo, la que decide la rentabilidad a medio plazo. Esta tabla resume, de forma orientativa, las categorías de hardware que conviven hoy en la red de Kaspa:
| Tipo de hardware | Competitividad en KAS (2026) | Notas |
|---|---|---|
| GPU (gama media/alta) | Marginal o a pérdida | Quedó fuera al subir la dificultad |
| ASIC IceRiver | Competitivo | Pionero en kHeavyHash, varias gamas |
| ASIC Bitmain serie KS | Competitivo | Enfoque en eficiencia por vatio |
Vale aclarar que el modelo concreto que sale a cuenta cambia con cada subida de dificultad y con el precio de KAS, así que cualquier «top de mineros» envejece rápido. La comparación útil es siempre la que haces con tu tarifa eléctrica y el modelo exacto, no la del catálogo.
La resta que decide la rentabilidad real
La rentabilidad de minar KAS se reduce a una resta que ya hemos visto en otras monedas: ingresos diarios en KAS menos coste eléctrico diario. El primer término depende del precio de Kaspa y de tu porción del hashrate total de la red; el segundo, de los vatios que consume el ASIC y de lo que pagues por el kWh.
El cálculo del consumo es la parte sencilla: consumo (kWh) = potencia (W) ÷ 1.000 × horas. Un ASIC de Kaspa funcionando las 24 horas suma rápido, y por eso el coste de la luz suele ser el factor que más mineros subestima. Si quieres el detalle, lo desarrollamos al explicar cuánto consume un rig de minería y cómo calcular su coste eléctrico real.
De momento, no daré aquí cifras fijas de KAS por día ni de dificultad: cambian constantemente y darían una falsa sensación de certeza. Lo riguroso es introducir el modelo de ASIC, su consumo y tu precio del kWh en la calculadora de rentabilidad de Kaspa, y contrastar el resultado con el precio de KAS en vivo antes de invertir un euro.
La dificultad creciente decide quién llega tarde
La dificultad de red es el termómetro de cuánta competencia hay minando: sube cuando entra más hashrate y se ajusta para mantener estable el ritmo de bloques. En Kaspa esa curva ha sido especialmente pronunciada desde la llegada de los ASIC, y cada salto reduce la porción de recompensa que toca a cada minero.
En este contexto, el riesgo de comprar hardware «en caliente» es comprar cerca de un techo de precio del equipo y de dificultad: si KAS no acompaña, el margen se estrecha justo después de la compra. El minero que llega tarde no es el que entra, sino el que entra sin calcular el escenario de dificultad creciente. A pesar de ello, con luz barata la ecuación puede seguir cerrando; con tarifa doméstica europea, el umbral se vuelve mucho más exigente.
¿En qué pool conviene minar KAS?
Minar Kaspa en solitario solo tiene sentido con una potencia muy alta; para la mayoría, lo razonable es unirse a una pool que reparta recompensas de forma constante. Al elegir pool pesan la comisión, el tamaño —que determina la frecuencia de pagos— y el esquema de reparto (PPS o PPLNS). Existen pools específicas de Kaspa que pagan en KAS y permiten configurar umbrales de cobro bajos.
El escenario que viene podría endurecer aún más la elección: si la dificultad de Kaspa sigue subiendo y solo los ASIC más eficientes mantienen el margen, minar KAS rondaría una decisión casi industrial, reservada a quien tenga energía barata y hardware reciente. Por ahora, quien se plantee entrar haría bien en partir del precio real del kWh y de la dificultad actual —no del hashrate del catálogo— antes de enamorarse de ningún minero. En kHeavyHash, como en SHA-256, gana antes quien calcula la salida que quien persigue el pico.
Aclaración: este artículo es información general sobre minería de criptomonedas y no constituye recomendación financiera ni de inversión. La rentabilidad de minar Kaspa depende de variables —precio de KAS, dificultad de red y tarifa eléctrica— que cambian constantemente; calcula siempre con tus datos reales antes de invertir.
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