
- Etiopía destina ya unos 600 MW de capacidad eléctrica a la minería de Bitcoin y acoge a cerca de 27 empresas, según Crypto Briefing.
- La presa GERD, inaugurada en septiembre de 2025, es la mayor hidroeléctrica de África, con hasta 5.150 MW de capacidad.
- Hashrate Index estima que el país concentra alrededor del 2,5% del hashrate mundial, dentro del top 10 de naciones mineras.
- La electricidad etíope es tan barata que en Ohio cuesta «a veces casi el doble», según el economista jefe de BIT Mining.
La actividad de minería de bitcoin (BTC) sigue creciendo en Etiopía, que ya destina unos 600 megavatios (MW) de capacidad eléctrica a esta industria y acoge a cerca de 27 empresas mineras, según reportó el medio Crypto Briefing este 13 de julio de 2026, citando información de la BBC sobre el auge de la actividad en la nación de África oriental.
El dato confirma una tendencia que el sector sigue de cerca desde 2024: el país llegó a situarse en algunos momentos como el cuarto mayor destino mundial para la minería de Bitcoin, de acuerdo con el mismo medio. Una posición impensable hace apenas tres años para una economía sin acceso pleno a la electricidad.
La explicación cabe en cuatro letras: GERD. La Gran Presa del Renacimiento Etíope convirtió el excedente hidroeléctrico del Nilo Azul en la materia prima de un negocio que paga en divisa fuerte. La electricidad que no se puede exportar por cable se exporta en bloques.
La GERD pone sobre la mesa 5.150 MW de energía barata
Inaugurada oficialmente en septiembre de 2025, la Gran Presa del Renacimiento Etíope es la mayor central hidroeléctrica de África, con una capacidad máxima de 5.150 MW. El problema histórico de Etiopía no era generar energía, sino monetizarla: la red de transmisión hacia países vecinos es limitada y la demanda interna, aunque enorme, paga en birr, una moneda débil.
En este contexto, la minería de Bitcoin encaja como comprador perfecto: consume el excedente a pie de presa, opera 24 horas al día y paga en dólares. Cabe recordar que el mismo modelo —convertir energía varada en divisa— ya lo ensayaron Paraguay con Itaipú e Islandia con su geotermia, aunque a una escala menor que la etíope.
600 MW, 27 empresas y capital chino marcan la escala del fenómeno
Según Crypto Briefing, el sector está dominado por inversionistas chinos, con interés creciente de firmas de Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Paraguay. El caso más ilustrativo es el de BIT Mining, que firmó en diciembre de 2024 un acuerdo de 14 millones de dólares por 51 MW de capacidad y cerca de 18.000 equipos de minería.
No es la única: Bitdeer opera una instalación de 40 MW y una firma rusa levantó su operación a las afueras de Adís Abeba en agosto de 2025, de acuerdo con el mismo reporte. En total, la eléctrica estatal Ethiopian Electric Power (EEP) ha asignado unos 600 MW al sector, el equivalente a más de una décima parte de la capacidad de la GERD.
«En Ohio la electricidad es a veces casi el doble de cara», dice Youwei Yang
La ventaja competitiva es puramente eléctrica. Youwei Yang, economista jefe de BIT Mining, explicó a CoinDesk que el precio de la electricidad en Ohio es «quizá un 70% más alto que en Etiopía, a veces casi el doble». Esa brecha permite algo que en Estados Unidos o Europa es inviable: exprimir máquinas de generaciones anteriores que ya no son rentables en mercados caros.
«Podemos ganar al menos dos años extra trasladando los equipos a Etiopía; después de eso, probablemente estén acabados del todo», señaló Yang.
Vale aclarar que este reciclaje de ASICs importa más que nunca: con bitcoin cotizando por debajo de los 63.000 dólares tras una caída anual cercana al 46%, el coste del kilovatio hora es la línea que separa a los mineros que sobreviven de los que apagan. La presión sobre los márgenes ya se nota también en otras redes de prueba de trabajo, como refleja la situación de la minería de Litecoin.
Etiopía ya rondaría el 2,5% del hashrate mundial
Las estimaciones de Hashrate Index sitúan a Etiopía en torno al 2,5% del hashrate global de Bitcoin en el segundo trimestre de 2026, unos 25 EH/s, dentro del top 10 de países mineros. A comienzos de año, el portal especializado BitKE llegó a ubicarla como octavo mayor minero del mundo, con cerca del 2,7% de la red.
El negocio también se nota en las cuentas públicas. La BBC reportó que EEP ingresó 55 millones de dólares por la venta de energía a mineros de bitcoin en los primeros compases del fenómeno, y las proyecciones recogidas por BitKE apuntan a unos 350 millones de dólares para 2026. A esto se suma que el Gobierno etíope anunció en enero de 2026 que busca socios para entrar directamente en la minería a través de su fondo soberano, Ethiopia Investment Holdings.
Frente a España y LATAM, la ventaja eléctrica es abismal
Para dimensionar la brecha, basta comparar las tarifas de referencia que usa la calculadora de minería de RigMineria:
| Región | Tarifa eléctrica aproximada |
|---|---|
| Andalucía (España) | 0,17 €/kWh |
| Madrid (España) | 0,18 €/kWh |
| Brasil | 0,10 USD/kWh |
| México | 0,08 USD/kWh |
| Argentina | 0,05 USD/kWh |
| Venezuela | 0,01 USD/kWh |
Análisis de RigMineria: quien firma este texto montó más de 90 rigs en Sevilla y sabe lo que 0,17 euros por kilovatio hora le hacen a una hoja de cálculo. A tarifa doméstica española, minar bitcoin hoy es inviable; en LATAM solo Venezuela juega en la liga etíope de precios, pero con una red eléctrica inestable que castiga el tiempo de actividad. Etiopía combina lo que casi nadie tiene a la vez: energía casi regalada, renovable y relativamente estable a pie de presa. Quien quiera comprobar el efecto de la tarifa sobre la rentabilidad puede simularlo en nuestras guías de cómo minar con distintos escenarios de consumo.
La paradoja: la mitad del país sigue a oscuras
El auge convive con una tensión evidente: según Crypto Briefing, cerca de la mitad de la población etíope todavía carece de acceso a la electricidad. En medio de este contexto, EEP suspendió la emisión de nuevos permisos eléctricos para minería al alcanzar el límite de capacidad asignada, según reportó el medio especializado Mariblock.
A la presión interna se añade la geopolítica. La GERD mantiene abierta una disputa con Egipto y Sudán, países aguas abajo del Nilo que temen por su caudal, y destinar parte de esa energía a minar bitcoin no ha pasado desapercibido en la región.
Por ahora, el experimento etíope funciona como vitrina: demuestra que un país con excedente renovable puede convertir la minería de Bitcoin en fuente de divisas sin subsidiar a nadie. Si el Gobierno logra equilibrar el acceso eléctrico doméstico con los ingresos del sector, el modelo podría replicarse en otras economías con energía varada, de Paraguay a la Patagonia argentina; si la presión social crece, los permisos congelados serían solo el primer freno. El desenlace, como casi siempre en minería, lo marcará el precio de bitcoin: los mercados no leen presas, leen márgenes.
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