
- El BCE seleccionó 36 proveedores de servicios de pago —entre ellos Deutsche Bank, UniCredit y Revolut— para el piloto del euro digital.
- La prueba arrancará en el segundo semestre de 2027, durará 12 meses y la primera emisión llegaría en 2029.
- El límite de tenencia que defiende el BCE ronda los 3.000 euros por persona, sin intereses y con pagos offline.
- La ley debe aprobarse antes de que termine 2026: los trílogos entre Parlamento, Consejo y Comisión comenzaron el 13 de julio.
El Banco Central Europeo (BCE) seleccionó a 36 proveedores de servicios de pago para participar en el piloto del euro digital, según anunció la institución este 14 de julio de 2026 y recogió la agencia Reuters. Entre los elegidos figuran Deutsche Bank, UniCredit y el neobanco Revolut, escogidos de un total de más de 50 candidaturas presentadas.
El anuncio llega en plena fase decisiva del proyecto. En paralelo, el 13 de julio comenzaron en Bruselas las negociaciones interinstitucionales entre el Parlamento Europeo, los gobiernos de la Unión Europea y la Comisión Europea para cerrar el reglamento que dará base legal a la moneda, según informó DiarioBitcoin.
36 firmas y 19 bancos centrales para un piloto de 12 meses
La fase de pruebas arrancará en el segundo semestre de 2027 y se extenderá durante 12 meses, de acuerdo con el calendario publicado por el BCE. El objetivo es validar la funcionalidad técnica de la moneda, los procesos operativos y afinar la experiencia de usuario antes de cualquier emisión real.
El ensayo involucrará al BCE y a 19 de los 21 bancos centrales nacionales de la eurozona, con las ausencias de Bulgaria y Malta, según detalló Reuters. La institución explicó el alcance del ejercicio en su comunicado:
«El piloto involucrará a personal del BCE y de los bancos centrales nacionales participantes, así como a comercios electrónicos y comercios que ofrecen servicios cotidianos en sus locales».
Vale destacar que la cifra de 36 participantes confirmada por el BCE precisa las estimaciones previas, que hablaban de «alrededor de 40» entidades en la fase piloto, como publicó DiarioBitcoin a partir de la información de Reuters.
La ley debe llegar antes de que acabe 2026
El calendario del BCE está condicionado a la política. La institución aspira a tomar la decisión formal de emisión el 1 de enero de 2027, pero para ello el reglamento del euro digital debe estar aprobado antes de que finalice 2026, según el cronograma recogido por DiarioBitcoin.
El Parlamento Europeo avaló su mandato negociador el 11 de julio, y la primera ronda de trílogos arrancó dos días después bajo la presidencia irlandesa del Consejo de la UE. Si el proceso legislativo se completa a tiempo, la primera emisión pública de la moneda llegaría en 2029.
Un límite de 3.000 euros por persona y sin intereses
Uno de los puntos más sensibles de la negociación es cuánto dinero podrá guardar cada ciudadano. El BCE ha defendido un máximo de 3.000 euros por persona para no comprometer la estabilidad financiera, aunque la cifra definitiva no está cerrada y forma parte de las discusiones legislativas en curso.
La banca comercial presiona en sentido contrario. Cabe recordar que las entidades temen una fuga de depósitos hacia el balance del banco central si el límite resulta demasiado alto, un conflicto que el propio diseño de la moneda intenta mitigar: los saldos en euros digitales no generarán intereses, por mandato expreso del reglamento en negociación.
A esto se suma el compromiso del BCE de mantener los billetes y monedas físicos «de manera indefinida»: el euro digital se plantea como complemento del efectivo, no como su sustituto.
Qué cambia para el usuario en España
Para el ciudadano español, el euro digital funcionaría como una cuenta de dinero público accesible desde una app propia, la banca móvil habitual o una tarjeta física, con pagos sin costo para el usuario. La novedad más tangible sería el modo offline, que permitiría pagar sin conexión a internet con un registro de datos menor que el de los pagos online.
En la práctica, competiría con herramientas ya masivas en España como Bizum, pero con una diferencia de fondo: el respaldo directo del banco central en lugar de la banca privada. Cabe recordar que el Gobierno español ha empujado para acelerar el proyecto: Pedro Sánchez propuso adelantar el lanzamiento a 2028, una idea que el BCE calificó de «ambiciosa» en marzo de 2026, según recogió la agencia EFE vía Infobae.
CBDC, stablecoins y bitcoin: tres modelos en tensión
El euro digital es una moneda digital de banco central (CBDC): dinero público, centralizado y con reglas fijadas por el emisor, como el límite de tenencia o la ausencia de intereses. En el extremo opuesto se sitúa bitcoin (BTC), un activo sin emisor central, sin límites de tenencia y con una oferta máxima de 21 millones de unidades definida por protocolo.
Entre ambos mundos operan las stablecoins privadas, mayoritariamente ancladas al dólar, cuyo peso en Europa ya está regulado por el marco MiCA, el mismo que ha provocado movimientos de exchanges en el continente, como informó RigMineria. Según el discurso oficial de Fráncfort, el euro digital busca precisamente reforzar la soberanía monetaria europea frente a esa dolarización digital y a la dependencia de redes de pago extranjeras.
La privacidad, el frente más delicado
El diseño técnico promete que los pagos offline dejarán menos rastro de datos que los online, un guiño a las críticas sobre vigilancia financiera. Sin embargo, colectivos de usuarios y parte del Parlamento Europeo mantienen reservas sobre el grado real de anonimato de la versión conectada.
Análisis de RigMineria: la combinación de límite de tenencia y trazabilidad marca la diferencia práctica entre el euro digital y el efectivo que dice complementar. Un tope de 3.000 euros convierte a la CBDC en un instrumento de pago, no de ahorro, y desplaza el debate hacia quién custodia los datos de cada transacción. No es casual que, en paralelo, varios bancos centrales exploren el oro y bitcoin como reservas de valor: la reserva y el pago siguen caminos cada vez más separados.
Por ahora, el proyecto avanza más rápido que su base legal. El desenlace dependerá de si Parlamento, Consejo y Comisión logran cerrar el reglamento antes de que acabe 2026 o si el calendario vuelve a deslizarse; en el primer caso, la decisión formal del BCE llegaría el 1 de enero de 2027 y los europeos pagarían con euros digitales en 2029.
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