
- La potencia se mide en vatios (W) y la instalación, en amperios: con 230 V, un enchufe estándar de 16 A entrega un máximo teórico de 3.680 W.
- Una vivienda típica tiene contratados 3,45 o 5,75 kW; un solo rig potente ya compromete buena parte de ese margen.
- La regla de oro es no superar el 80% de la capacidad de un circuito de forma sostenida: minar es carga continua 24/7, no un pico.
- El riesgo real no es la factura, sino el calentamiento del cableado y del magnetotérmico en instalaciones antiguas.
Antes de calcular cuánto cuesta la luz, hay una pregunta que casi nadie se hace y que es la que de verdad importa: ¿aguanta tu instalación el equipo que quieres enchufar? Un rig no se comporta como un electrodoméstico: tira de corriente las veinticuatro horas, todos los días, sin pausas. Esa carga continua es exactamente lo que peor lleva una instalación doméstica antigua. Tras montar más de noventa rigs en Sevilla, he visto fallar antes el enchufe que la GPU, y casi siempre por el mismo motivo: nadie miró el cable.
La distinción clave es entre lo que consume el equipo y lo que aguanta la instalación. Vale aclarar que son dos cosas distintas: el rig pide vatios, pero el cable, el magnetotérmico y el contador imponen un límite en amperios que no se puede superar sin riesgo.
Potencia contratada y potencia real son cosas distintas
La potencia contratada es el tope que permite el contador antes de saltar el ICP; en España las viviendas suelen tener 3,45 kW o 5,75 kW. La potencia real es la suma de todo lo que está encendido a la vez: la nevera, el horno, la placa de inducción y, ahora, el rig.
El problema aparece cuando esas cargas se solapan. Un rig de 1.300 W enchufado de forma permanente deja poco margen en una instalación de 3,45 kW: basta que entren la placa de inducción y el horno para que el ICP corte el suministro. Cabe recordar que el rig no se apaga solo para hacer hueco; mina sin descanso, así que ocupa su parte de la potencia las veinticuatro horas.
Cómo calcular la potencia que exige tu rig
El cálculo en sí es directo. Lo primero es conocer el consumo real del equipo en vatios, que no es el de la caja de la GPU sino el que mide a la salida del enchufe con un vatímetro. A partir de ahí, la corriente que circula por el cable se obtiene con la fórmula amperios = vatios ÷ voltaje, siendo el voltaje 230 V en España.
Un rig de 1.300 W demanda 1.300 ÷ 230 = 5,65 amperios. Parece poco frente a los 16 A del enchufe, y lo es en un pico, pero la trampa está en la continuidad: esos casi 6 amperios circulan sin interrupción día y noche. Para entender de dónde sale esa cifra en cada equipo conviene repasar primero cuánto consume un rig de minería en detalle, porque el consumo real cambia mucho según GPU, fuente y ajustes.
Una instalación antigua es el verdadero punto débil
Aquí está el riesgo que casi nadie evalúa. En viviendas con instalaciones de hace décadas el cableado puede ser de sección insuficiente —de 1,5 mm² donde hoy se exigiría más—, con regletas baratas y empalmes que nunca se diseñaron para soportar una carga continua.
El peligro no es que salte el magnetotérmico: eso, de hecho, es la protección funcionando. El peligro es que NO salte y el cable se caliente poco a poco hasta degradar el aislamiento. Una carga continua sobre un cable infradimensionado es la receta del sobrecalentamiento, y en el peor de los casos, del fuego. De momento, la recomendación es no improvisar: si la instalación tiene años, lo sensato es que un electricista la revise antes de enchufar nada que vaya a funcionar sin parar.
Enchufes, sección de cable y magnetotérmicos: el mínimo viable
Para minar en casa con cabeza hay tres elementos que conviene tener claros. Esta tabla resume los requisitos según el equipo, asumiendo 230 V y carga continua:
| Equipo | Potencia aprox. | Corriente (A) | Circuito recomendado |
|---|---|---|---|
| PC o rig pequeño | ~600 W | ~2,6 A | Enchufe estándar 16 A |
| Rig 6× GPU gama media | ~900 W | ~3,9 A | Enchufe estándar 16 A dedicado |
| Rig 6× GPU gama alta | ~1.300 W | ~5,7 A | Circuito dedicado 16 A |
| ASIC de Bitcoin | ~3.500 W | ~15,2 A | Línea dedicada, casi al límite de 16 A |
La lectura es clara: un solo ASIC de Bitcoin satura por sí mismo un enchufe de 16 A y obliga a una línea propia, mientras que un rig de GPU deja más margen. La diferencia de demanda entre uno y otro es enorme, y es uno de los factores que pesan al elegir entre un ASIC y un rig de GPUs. El magnetotérmico debe estar dimensionado para el circuito —no por encima «para que no salte»— y lo ideal es un circuito dedicado que no comparta el rig con la cocina.
Subir la potencia contratada no siempre es la solución
La tentación, cuando salta el ICP, es llamar a la comercializadora y subir la potencia contratada. A veces es lo correcto; otras, solo traslada el problema. Ampliar la potencia contratada permite tener más cosas encendidas a la vez, pero no arregla un cable de sección insuficiente.
Asimismo, conviene tener presente que subir la potencia encarece el término fijo de la factura cada mes, se mine o no se mine. Teniendo esto en cuenta, antes de tocar el contrato vale la pena hacer dos cosas: confirmar que la instalación interior aguanta la corriente, y calcular el coste eléctrico que va a sumar el equipo con la calculadora de rentabilidad de minería para saber si el margen justifica la operación.
Señales de que tu instalación va al límite
Una instalación sobrecargada avisa antes de fallar, si se sabe leer. Hay varias señales que un minero no debería ignorar:
- El enchufe o el cable se calientan al tacto tras unas horas: es el aviso más serio y nunca es normal.
- Olor a plástico recalentado cerca de la regleta o del cuadro: motivo para apagar y revisar de inmediato.
- El magnetotérmico salta de forma recurrente sin causa aparente: está haciendo su trabajo, pero indica que el circuito va sobrecargado.
- Parpadeos de las luces al arrancar el equipo o regletas que se decoloran: síntomas de un circuito al límite.
Cabe destacar que el sobrecalentamiento de la instalación se agrava con el calor ambiente. En verano, una sala mal ventilada suma el calor del rig al de la habitación y empeora el problema; por eso conviene revisar también cómo refrigerar el rig en verano para no acumular dos focos de calor en el mismo punto.
Antes de añadir una GPU más o pasar a un equipo más potente, el orden sensato es al revés del que casi todos siguen: primero la instalación, después el hardware. Un electricista que certifique la línea cuesta una fracción de lo que vale el rig y evita el único fallo que no tiene marcha atrás. Si la instalación es robusta y el margen de potencia da, minar en casa es perfectamente viable; si no lo es, ningún ahorro en la factura compensa el riesgo. En minería doméstica, lo primero que hay que dimensionar no es la GPU, sino el cable que la alimenta.
Aclaración: este artículo es información general sobre instalación eléctrica y minería doméstica, no asesoramiento eléctrico ni recomendación de inversión. Cualquier intervención en el cuadro o el cableado debe realizarla un electricista autorizado, y la rentabilidad de minar depende de variables que cambian constantemente: calcula siempre con tus datos reales.
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